• Morir de amor

    Nadie muere de amor
    dicen
    pero está lleno de muertos,
    el cementerio.

    “¿y tú crees
    que murieron de amor?”
    me preguntas.

    “Y… no sé”, te contesto,
    “entre tantos, alguno
    habrá tenido que morir
    de amor, ¿no?”

    No hay mal que dure cien años
    sentencian, juiciosamente,
    pero están llenas
    las terapias
    de pacientes.

    “¿Y tú crees,
    que es por amor?”
    preguntas,
    otra vez.

    “Y… no sé, cariño”, respondo,
    “yo he conocido a varios,
    que por eso,
    ahí terminaron.”

    “No hay mal que dure cien años”,
    “Nadie se muere de amor”…

    Qué fácil es hablar del amor
    cuando no se le ha sufrido.

  • Otra vez…

    Hagámonos
    ¿te parece bien?
    otra vez amantes.

    Descubrámonos de nuevo
    como si fuera la vez primera.

    Quiero maravillarme otra vez,
    como si fuera nuevo,
    ante el brillo de tus ojos,
    y quiero que tiembles otra vez
    cuando oigas tu nombre
    entre mis labios.

    Hagámonos
    ¿quieres?
    el amor por vez primera
    otra vez.

    Quiero verte otra vez,
    tímida, pero candente,
    con miedo, pero también con deseo
    mientras te desnudas para mí
    por vez primera,
    otra vez.

    Hagámonos
    ¿se te antoja?
    madejas enteras de fantasías,
    de deseos por primera vez confesos,
    de historias largamente acariciadas.

    Hagámonos
    ¿te parece bien?
    otra vez amantes.

  • En el fuego de la noche

    En el fuego de nuestra relación
    como leña, nos fuimos consumiendo,
    pero yo no sabía que tu pasión
    de a poco se iba resistiendo.

    Yo ardí rápidamente
    pleno de confianza,
    y tú ardiste lentamente
    con mucha desconfianza.

    Lo dí todo y sin reproches
    Y tú diste casi nada;
    no te conocí derroches.

    Al final te fuiste
    confiada y tranquila.
    Yo me quede triste,
    y tú andabas de huila.

    Ni me quejo, ni te miento,
    lo que tengo, lo gané
    por poner mi sentimiento
    en todo lo que te amé.

  • Lo que ya no es

    Un futuro que no será,
    un presente que no es
    y un pasado que día a día
    va dejando de haber sido.

    Me queda solamente
    todo aquello que no fuimos,
    todo lo que no logramos
    y los atardeceres
    que juntos no veremos.

    Perder un gran amor
    es despedirse de la vida que pudo ser
    y que ya jamás será.

  • Te vas quedando atrás…

    Conforme van pasando los meses
    te vas haciendo más chiquita,
    como los objetos
    que se ven
    en el espejo retrovisor
    de un auto que avanza.

    Se van quedando atrás los resentimientos,
    pero también el amor…

    Van desapareciendo los enojos,
    pero también la ternura…

    Te vas desapareciendo,
    borrándote en la distancia
    de la larga carretera de mi vida.

  • Mi conflicto interno

    ¿Esperarte
    o superarte?

    Hay una parte de mí
    que te quiere esperar
    y otra parte
    que te quiere superar.

    La mitad de mí
    se asoma por la ventana
    esperando verte llegar.
    La otra parte de mi alma
    quiere las cortinas cerrar.

    ¡Qué delicia sería verte llegar con tu maleta,
    caminando bajo la lluvia hacia nuestra puerta,
    verte alzar la cabeza, sonriendo,
    y agitar la mano, saludándome alerta!

    Esa parte de mí que te espera,
    correría para ayudarte en la entrada.
    Con los ojos brillantes,
    iría,
    descalzo y en pijama,
    iría
    corriendo a cargarte la maleta.

    Pero la otra parte de mí,
    la que busca superarte,
    cerraría la ventana y la puerta,
    colgando un letrero de “cerrado”,
    esperando no verte nunca más.

  • Un buen amor

    Decidieron enfrentar el mundo juntos.

    Se prometieron fidelidad eterna.

    Se juraron apoyo incondicional.

    Se imaginaron derrotando cíclopes,
    cabalgando pegasos.

    Iniciaron la aventura juntos,
    una fría mañana de otoño.

    Recorrieron praderas y montañas
    sin saber exactamente qué era
    lo que buscaban,
    más allá
    de querer encontrarlo juntos.

    Rompieron escudos y perdieron lanzas,
    encontraron amigos e hicieron enemigos.

    Y a lo largo de los años
    fueron forjando una alianza
    capaz de enfrentar los retos más grandes,
    la potente ira de los dioses
    y las mayores desventuras cósmicas.

    Su amor tiene la fuerza de mil titanes.

  • Relámpago y trueno

    Ven conmigo
    y seamos
    relámpago y trueno,
    mar y playa,
    ritmo y melodía
    juntos.

    No te digo
    que no tendremos más
    días difíciles,
    pero los enfrentaremos
    juntos.

    No te digo
    que no habrá peleas,
    pero nos sobrará amor
    para resolverlas.

    Ven conmigo
    y nunca te faltará
    una mano que te ayude
    a levantarte cuando caigas;
    unos hombros que lleven
    contigo la carga.

    Sé mi escudo
    y yo seré tu espada
    y juntos podremos,
    entre beso y beso,
    recorrer en busca de aventuras
    el mundo.

  • El día de mi juicio final

    Cuando tenga que responder
    en mi juicio final
    y me pregunten por ti,
    les diré sin ninguna sombra
    de arrepentimiento
    que te quise sin reservas,
    aunque sabía que eras de otro.

    Que nos deseamos
    con una pasión que hasta entonces
    no habías vivido en tu vida.

    Que tuvimos sexo muchas veces
    y en unas pocas,
    hicimos el amor.

    Y que yo sé,
    que jamás volviste a sentir
    con la intensidad que sentiste
    conmigo.

    Pero tendré que explicar
    que mientras tú me besabas
    con deseo y ansiedad,
    yo te besaba
    buscando la eternidad.

    Parece ser que íbamos detrás
    De cosas tan distintas. Verás,
    tú buscabas un ferviente admirador,
    y yo quería una compañera en el amor.

    Hoy los dos lloramos
    lágrimas de soledad.

  • Amores buenos… amores malos…

    Todos en esta vida
    tenemos amores buenos
    y amores malos.

    Si ya tuviste un amor malo,
    déjalo atrás.
    No le des más vueltas
    ni más vida.

    Entiérralo bien profundo
    y no lo visites más.

    Pero si has tenido un amor bueno,
    siémbralo y cultívalo.
    Riégalo todos los días.
    Tómale fotos,
    hazle un millón de recuerdos.

    Platícalo con los amigos,
    festéjalo,
    publícalo por todo lo alto
    y trabájalo todos los días.

    Haz todos tus esfuerzos
    para que se quede siempre contigo.

    Alguien dijo una vez
    que la tierra es de quien la trabaja.
    El amor también.
    El amor es de quien se cultiva
    y cultiva cada día el amor que Dios le ha dado
    para que crezca cada día
    más fuerte, más grande y más hermoso.

  • Nuestro amor no se ha ido a ninguna parte…

    Aunque te hayas ido,
    nuestro amor
    es para siempre.

    Los besos que nos dimos,
    las promesas que nos hicimos,
    los abrazos que en la noche se perdían,
    y los sueños que juntos construimos…

    Todas esas cosas quedaron
    grabadas en mi corazón y en el tuyo,
    y también, en el vasto lienzo del universo,
    escritas con el tinte eterno de nuestra pasión.

    No se fueron a ningún lado,
    y cuando elevas la vista a las estrellas,
    nuestra historia sigue allí, inscrita
    en el firmamento, eterna y bendita.

    Tú te fuiste,
    pero el sueño
    de un “nosotros”,
    unidos y amándonos,
    permanece cincelado
    en la pared de piedra
    de la eternidad.

  • No supe entender que tenía un tesoro

    La cama caliente
    y tu piel suave…

    Los pájaros cantando afuera,
    en la mañana,
    y los labios de tu boca, rojos…

    Tus cabellos revueltos,
    tu sonrisa pronta,
    tus ojos somnolientos
    y tu entrepierna húmeda…

    Tus besos, ansia pura,
    tus manos, viajando sin censura,
    tus piernas que me invitan, abiertas,
    y tu boca que envuelve
    mi firmeza en su aventura,
    sorbiendo, para recibir, entera,
    mi locura…

    Tenía el paraíso en mi cama
    y no lo sabía…